David J Camba menu

Feisbuk al rescate.

  • February 24, 2017
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Fue un largo día electoral, sin dudas. Encachinado con mi camiseta amarilla del equipo más popular del país, manejé 45 minutos hasta Casselberry, al norte de Orlando, donde se encontraban otros compatriotas cumpliendo con el deber cívico del voto en Florida. Miami, cede del consulado ecuatoriano, me resultaba muy lejos. Mientras avanzaba en el viaje, mi curiosidad y anticipación del encuentro con mis paisanos crecía. ¿Cómo sería el ambiente? ¿Venderían afuera corviches, empanadas de verde, cola Tropical? ¿Me encontraría con otros manabitas, vería caras conocidas, amigos en común? De repente el GPS interrumpió mi imaginación para indicarme que tenía que hacer una vuelta en U. Mi destino estaba a mi derecha.

Contemplé esa discreta plaza de dos plantas; era un edificio de casi 50 metros de ancho donde solo tenía una oficina abierta en el segundo piso. Amarillo azul y rojo colgaban de sus ventanas, de los balcones, de las puertas. Los tres policías locales resguardaban el orden mientras los escasos votantes platicábamos de todo un poco en el pasillo. Los rumores políticos volaban y una muchacha con una blusa que decía “Ecuador” en el escote me instaba a que le de like en Feisbuk al comité cívico de no sé qué para enterarme de lo que hace la comunidad ecuatoriana en no sé dónde. Conseguí tarjetas de contacto de quienes envían menajes de casa, otros preguntaban donde había un restaurant ecuatoriano por la zona.
En fin, el día avanzó lento. Pero la noche fue más lenta aún. Esperar por los resultados era como sentarse a ver cómo se seca la pintura de aceite en una pared sin lijar. Y en pleno sol de lunes, el CNE le dio más largas al asunto: tres días más.
Y así se rompió el dique de la incontenible efervescencia popular que a borbotones derrochó emociones por la incertidumbre electoral. Los vídeos de la conmoción colectiva inundaron el feed de Facebook de los ecuatorianos. Si fueran otros tiempos, quizás “todo quedaba frío.” Pero me atrevo a decir que por la fuerza de las redes sociales, hasta las Fuerzas Armadas tuvieron que meter cuchara a la olla para intentar calmar los ánimos.
Las elecciones del 2017 se están convirtiendo en un caso interesante de estudio. Recordemos que el “Arab Spring” empezó con un tweet. Acá Facebook inició una bola de nieve, por decirlo así. Los vídeos de las manifestaciones, “evidencias” de fraude, insultos a una provincia, largos “status updates” no paran y los respectivos comentarios no dejan de fluir. En Facebook, la libertad de expresión está más libre que nunca. Y eso tiene un impacto en las autoridades, sin duda alguna.
Quienes estudiamos académicamente social media nos interesa saber cómo las teorías de comunicación evolucionan con las nuevas tecnologías sociales y su uso masivo. En este caso, habría que darle no una, sino varias vueltas a la teoría para entender a mayor cabalidad como una sociedad crece o se hunde con la ayuda de las redes sociales. Nos vemos en la red compañeritos.

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