David J Camba menu

El Quinto Poder

  • February 25, 2017
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  • dcambaxp
  • Marketing, politics

 

Apenas a las diez y media de la mañana del domingo, Sofía abre sus ojos sin la ayuda del despertador. Aún con algo de ardor en “las vistas” y con ganas de seguir durmiendo, su instinto la lleva a chequear su celular. Facebook es lo primero que mira porque es adicta a ver sus notificaciones. Ella busca saber que hay de nuevo: quien le dio like a sus fotos de la farra del día anterior, o quizás piensa que sus fotos del viernes con los amigos del trabajo llamaron la atención de ese “amiguito” que le parece tan singular y simpático…
Pero durante su sesión matutina de Facebook, Sofía se desayuna de vídeos de aquel candidato que lo tildan de bobo, de ese otro que lo tildan de avispado y corrupto, y de esa otra candidata tirada a modelo durante sus años mozos. Sin darse cuenta, Sofia ya tiene 20 minutos tocando la pantalla del teléfono inteligente y está súper despierta. Con una extraña mezcla de disgusto y admiración, su criterio es formado en los primeros segundos de conciencia en el día en que todos estamos supuestos a desconectarnos de la dura semana laboral.
Sofia minimiza Facebook para abrir su Instagram. Aunque solo subió una foto a su portal, ve con satisfacción los 15 likes que recibió su selfie en el baño de la oficina donde trabaja. Es que el gris de su uniforme resalta sus ojos negros enmarcados dándole el look de una joven y atractiva bibliotecaria. Otros 10 minutos transcurren mientras desplaza verticalmente fotos con su pulgar.
Los millennials, aquellos nacidos desde 1981, son nativos digitales y consumen material “periodístico” en redes sociales (nótese las comillas). Sus opiniones y la mayoría de su conocimiento, para bien o para mal, empiezan y terminan en la web. Si las generaciones anteriores solían ir a la biblioteca para pedir prestado un libro de texto o el periódico del día, los chicos de ahora hacen todo por internet. Compran, venden, consiguen pareja, forman su criterio político, leen el periódico, husmean la vida ajena, enfocan su visión de cultura e incluso moldean su estilo de vida por lo que ven, no en televisión ni radio ni películas de Hollywood, sino por lo que es TENDENCIA en internet.

¡Como han cambiado los tiempos!

El peligro es que no todo lo que está en internet es cierto. La joven modelo de otrora no es tan ilusa como la pintan, ni ese candidato “bobo” es igual al Chavo, ni aquel “hyper corrupto” es el Lucifer de la política. Los marketeros escogen esos ángulos en su agresivo afán de moldear la opinión pública en social media. Es cada vez más difícil separar la verdad de la ficción en redes sociales. Si el periodismo y los medios tradicionales son el 4to poder, las redes sociales están ganando terreno influenciando a la sociedad y minando a la prensa. Esto se ha convertido en una verdadera batalla de credibilidades al más alto (o bajo) nivel.
¿Estás usando el quinto poder a tu favor?

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